Isa Martín la súper seño de los alimentos

Publicado en Entrevistas el 27/Jun/2017

Durante esta pasada campaña, Alhóndiga La Unión, ha desarrollado diferentes programas relacionados con su política de cultivar un futuro saludable, y ha colaborado con diferentes centros educativos de Almería y Granada en proyectos como Descubriendo la agricultura, Desayunos saludables, y el taller Comer sano es divertido. En total, unos 3000 niños han participado en alguno de estos talleres. El último, impartido por Isabel Martín ha despertado gran interés en la comunidad educativa por sus efectos inmediatos en los pequeños.

Isabel Martín, 37 años, madre de un niño y una niña, con formación y experiencia en el campo de la nutrición, ha sido la responsable de impartir el taller Comer sano es divertido desarrollado por Alhóndiga La Unión durante el pasado curso escolar en 15 centros educativos de las provincias de Almería y Granada.

El objetivo, crear hábitos saludables de alimentación y ejercicio físico en niños con edades comprendidas entre los 6 y los 11 años y hacerlo de una forma diferente, amena, divertida y participativa. “Un día, nuestro responsable de marketing e ideólogo del proyecto, Alberto Rodríguez, me propuso hacer un programa sobre nutrición en los colegios. Me dio las pautas, los objetivos y me pidió que preparase un desarrollo divertido, moderno, atractivo y eficaz. Yo había hecho algo similar cuando terminé la carrera. Me preguntó si me interesaba. Claro que me interesaba, cada día cuando abres el periódico o escuchas las noticias sobre alimentación infantil es para echarse a temblar. Los datos sobre obesidad infantil han descendido muy poco en los últimos 10 años. Me pareció un proyecto muy interesante, pues, aunque suponía hacer el doble de trabajo del que ya tenemos aquí, creo que a nivel social es un proyecto muy bonico”, nos relata Isabel en un receso de su trabajo diario.

En su día a día, Isa trabaja en el laboratorio de La Unión como responsable de los equipos cromatográficos, se encarga de buscar posibles restos de plaguicidas en las verduras antes de su comercialización. “Aunque nuestros agricultores están muy concienciados, es un puesto de mucha responsabilidad ya que tenemos que garantizar que están limpios de todo tipo de residuos antes de ponerlos a la venta. Manejamos una gran cantidad de kilos y trabajamos con equipos de precisión que tienen que estar siempre a punto para detectar el más mínimo resto de plaguicida, en caso de existir, además hay que ocuparse de todas las normas y especificaciones sobre calidad y seguridad alimentaria establecidas”.

En el laboratorio de La Unión trabajan 15 técnicos y analistas, además de otros 30 en el departamento de Calidad. Algunas mañanas, Isa cambia la bata del laboratorio por el traje de súper seño y se desplaza a los colegios para impartir el taller. “Al principio vas con miedo. Piensas, ¿cómo le voy a explicar a un pequeño los procesos metabólicos que ocurren al ingerir los alimentos si aún no tienen las nociones básicas? Sin embargo, a través de juegos, realización de recetas, con ayuda de diapositivas y de personajes de dibujos actuales, hemos logrado que se interesen por saber qué contienen los alimentos, cómo actúan en su organismo, qué necesita su cuerpo, qué alimentos lo contienen y dónde encontrarlo en el súper”.

El taller Comer sano es divertido está dividido en charlas, exposición de diapositivas, degustación de productos y realización de recetas. El lema es “aprende jugando”. Con ello se consigue que las ideas queden afianzadas y que el juego se vaya convirtiendo en un hábito. “Cuando estudiaba se me quedó grabada una frase de una de mis profesoras que decía que era más fácil cambiar de religión que de hábitos alimentarios. A los 6 años no es tan importante si el niño está más o menos rellenito, serán sus hábitos alimenticios y deportivos los que le hagan ser una persona sana o sufrir obesidad u otro tipo de enfermedades. Es muy importante este aspecto y se requiere de una mayor implicación por parte de los padres, ahora”.

Los 800 niños que han participado en el taller han probado productos hortofrutícolas, muchos de ellos habían puesto cara de asco cuando se les preguntó si les gustaban los pimientos, tomates, pepinos, manzanas o lechugas. Muchos mostraban rechazo sin haber probado antes el producto. “Los mismos productos que habían rechazado unos minutos antes, nos los quitaban de las manos tras una pequeña transformación. Por ejemplo, con el cherry hacíamos mariquitas. Los snack de pimiento se los comían como golosinas. Nos han quitado de las manos los productos que hemos llevado”.

En el taller se insiste en abandonar los productos prefabricados y elaborarlos en familia. Ir a la compra con los padres, leer las etiquetas y hacer ejercicio para que esos alimentos se quemen de forma correcta. “Intentamos que, una vez finalizado el taller, se siga trabajando en clase y continúen, padres y profesores, involucrados en la mentalización del niño sobre lo necesario que es el tener una vida sana. Les animamos a que tengan su propio huerto, a que hagan recetas originales con sus padres y las lleven al colegio; todo para que sigan continuamente mentalizados en algo tan importante como la salud a través de una buena alimentación y ejercicio”.

Aún no había concluido el curso escolar cuando Alhóndiga La Unión ya había recibido decenas de peticiones para impartir el taller en sus centros. Peticiones de colegios de municipios de las dos provincias se quieren sumar a esta iniciativa que ha sido todo un éxito, “estamos muy contentos con el resultado en el primer año. Los profesores nos felicitan. Nos hemos encontrado con padres que nos han dicho que sus hijos les presionan para hacer recetas en casa. Algunas personas nos abordan y nos dicen que les encanta lo que hacemos con los niños. Eso nos anima a seguir y preparar con ilusión el siguiente reto”.

No está muy dispuesta nuestra protagonista a avanzar el contenido de la segunda entrega del taller Comer sano es divertido, tan solo nos dice que habrá sorpresas, grandes novedades y que aplicará la experiencia vivida en la primera edición.

Con gesto de satisfacción, cuando se apaga la grabadora con la que recogemos sus palabras, Isa vuelve a enfundarse la bata de analista y mezclarse en el laboratorio de La Unión con el resto de compañeros. “Somos un equipo, algunos nos llevamos los reconocimientos pero no sería posible sin el empeño de la empresa en cultivar un futuro saludable, sin su política de responsabilidad social compartida, sin nuestros agricultores; sin los comerciales que consiguen dar salida a los productos, sin el laboratorio que garantiza la salubridad de nuestras verduras, sin las nuevas variedades que hacen más fácil que entre mejor por el ojo lo que sabemos que está rico en boca, además de ofrecer salud”.

 Fuente: www.almeria360.com 


La Unión Juniors