“Cuando he cambiado de almacén me ha costado dinero”

Publicado en Entrevistas el 10/May/2017

Antonio Garzón Garzón es natural de Berja, hijo de inmigrantes retornados. Su padre regresó de Alemania en los años 70 y vio en la agricultura bajo plástico una salida profesional, un modo de ganarse la vida.

El agricultor
Antonio tiene 47 años y, desde hace 20, es agricultor independiente, con fincas en Berja, en donde cultiva pimiento y completa los ciclos con sandía.. “Tengo que cerrar el ciclo completo. Todos los días hay que comer, y todos los días hay que facturar algo”, explica.

Garzón es un agricultor exigente, innovador y meticuloso. En su producción busca calidad, kilos y un buen cuaje, “los precios ya dirán”. Desde hace seis años practica la lucha integrada en su finca. “No utilizo fitosanitarios, desde que trabajo con “bichos”, me va muy bien”.

La zona
El invernadero que visitamos es de raspa y amagado, con cuatro hectáreas y media de superficie. “La finca está en un hoyo. Todos los años cuando sopla el viento del norte tengo problemas con los pimientos. Este año me ha tocado en tres sitios distintos y, en enero, he sembrado sandías” .

El viento en esta zona de montaña afecta a los cultivos de diferente forma que en el resto de la comarca de Poniente. “En verano, cuando sopla el viento de poniente hace mucho calor, sin embargo aquí el levante es fresquito; en los meses de calor, tenemos cinco grados de diferencia en relación al resto del Poniente”.

El producto
Las sandías de Berja y Dalías se benefician del clima montañoso y del aporte del agua de alta calidad de esta zona. Antonio consigue sacar, de media, 7 kilos por metro cuadrado de un producto excelente. Busca un tamaño que para él es ideal: entre cuatro y cinco kilos, “seis como mucho, ni para abajo ni para arriba”.

La comercializadora
Antonio comercializa sus sandías en Alhóndiga La Unión desde hace cinco años. Su experiencia con otras alhóndigas, cooperativas e incluso iniciativas comerciales revolucionarias no le han funcionado, todo lo contrario, “las veces que he cambiado de almacén, me ha costado el dinero. Antes he estado un poco tonteando, y esos tonteos me han costado muchos euros. La Unión es la única empresa que hay en el campo que, ahora mismo, me ofrece confianza. Y la confianza es mucho para el agricultor”.

Para nuestro protagonista, La Unión es el mejor lugar en donde llevar las sandías, “Sin lugar a dudas, La Unión es la empresa líder en sandía, por lo que yo estoy viendo todos los días. No solo en sandía, también en pimiento, calabacín… en todo”.

Los técnicos de La Unión visitan, asesoran, recomiendan variedades y acompañan al comprador a la finca para su control. Cuando llega el momento, normalmente a los 45 días de meter las colmenas, son los propios especialistas de la alhóndiga los que cortan el producto. “Con los años vas sabiendo cuándo están listas las sandías, aunque los agricultores no sabemos al cien por cien cuándo es el momento exacto para cortar. Siempre lo hacen ellos y nunca he tenido problemas, todo lo contrario.

Certificación y cobro
A la semana de llevar el producto a la alhóndiga, nuestro protagonista ya puede disponer de su dinero. La sandía tiene un coste de producción mínimo de 20 céntimos el kilo. No obstante, sus sandías consiguen salir en los primeros cortes de la subasta y las cuentas le suelen salir bien. “En mi caso, además, La Unión me adelanta el dinero para semillas y fauna auxiliar al estar certificado con la norma de calidad GlobalGAP“.

GlobalGAP es una norma que marca un protocolo de buenas prácticas agrícolas y garantiza a compradores y consumidores una calidad de producto superior y una seguridad alimentaria garantizada.


La Unión Juniors